Zenón de Sidón

Sidón o Libia, c. 150 a. de C.

Filósofo griego. Dirigió en Atenas la escuela epicúrea desde el año 100 hasta el 78. Obras: “Lecciones”, “De los filósofos”, “De las virtudes y los vicios”, etc. Fue maestro en Atenas de Cicerón y de Filodemo, uno de cuyos escritos es la única fuente de conocimiento sobre su doctrina. Zenón de Sidón fue un filósofo epicúreo del siglo I a. de C. y contemporáneo de Cicerón.

En su libro “De Natura Deorum”, (español: “Sobre la Naturaleza de los dioses”), Cicerón afirma que Zenón desdeñaba a los otros filósofos, y que incluso llamaba a Sócrates “El bufón del Ática”. No obstante, Diógenes Laercio y Cicerón hablan de Zenón con respeto, y le describen como un pensador brillante y preciso. Zenón mantenía que la felicidad no consiste sólamente en el disfrute del presente y en la prosperidad económica, sino que también residía en la esperanza razonable de su continuidad. Sus opiniones merecieron que Posidonio les dedicara un tratado específico.

Extraído de Wikipedia

Zenón de Elea

¿Elea?, actual Italia, c. 495 a. de C. – id., c. 430 a. de C.

Zenón de EleaFilósofo griego. Fue discípulo de Parménides, con el que, probablemente, se trasladó a Atenas a mediados del siglo V a.C., donde encontró al joven Sócrates, según testimonio de Platón.

Zenón escribió el libro en prosa Sobre la naturaleza, orientado a defender la tesis de Parménides. De él se conservan, como auténticos, cinco fragmentos, gracias al comentario de Simplicio a la Física de Aristóteles. El escrito se dividía en varias partes, a las que Platón denomina logoi o argumentos. Cada una de las partes contenía un cierto número de hipótesis o premisas de los adversarios, que reducía al absurdo para demostrar la tesis propia. Murió al querer liberar a su patria del tirano Nearco, que ejercía un poder absoluto y opresor.

Zenón de Elea no elaboró una doctrina propia, sino que se limitó a defender la de su maestro Parménides con razonamientos que, según dijo Aristóteles en su Física, “producen dolor de cabeza a quienes intentan resolverlos”. De hecho, Zenón fue el inventor indiscutible del razonamiento paradójico. No demostraba directamente la tesis del maestro pero, de forma más sutil, confutaba las confutaciones; es decir, demostraba que la opinión de sus detractores desembocaba en conclusiones todavía menos aceptables que las suyas. De acuerdo con el principio sentado por su maestro Parménides de que sólo existe el ser, y que éste es uno e inmóvil, Zenón dedicó sus esfuerzos a demostrar la inconsistencia de las nociones de movimiento y pluralidad.

Hoy conocemos sus argumentos a través de Platón y sobre todo, de Aristóteles. Los más célebres de ellos son sus paradojas a propósito del movimiento; así, la paradoja de Aquiles y la tortuga considera que el primero nunca podrá alcanzar a la segunda en una carrera, pues entre ambos siempre media un espacio, y como el espacio es infinitamente divisible, Aquiles no podría alcanzar el punto final en un tiempo finito. De modo parecido, la paradoja de la flecha trata de demostrar que un objeto en movimiento se halla realmente en reposo, y la paradoja del estadio, que entre dos objetos que se desplazan a la misma velocidad, uno recorrerá el doble de distancia que el otro.

Extraído de Biografias y Vidas

Zenón de Citio

Cicio o Citio, Chipre, hacia 334 a. de C. – 260 a. de C.

Zenón de CitioFilósofo griego, fundador de la secta del estoicismo. Poco satisfecho de los sistemas que Crates, Estilpón, Jenócrates y Polemón enseñaban en Atenas, inventó a su vez uno, y fundó, en el año 300, aproximadamente, la célebre Escuela estoica o del pórtico, llamada así por enseñar bajo el Pórtico Pintado (Stoà Poikile).

Entre su escritos figuraban “La república”, “Los signos”, “El discurso”, “La naturaleza”, “La vida según la naturaleza” y “Las pasiones”. Todas estas obras se han perdido.

Resulta muy difícil definir cuál fue su pensamiento original, porque los testimonios posteriores relativos al estoicismo se refieren, generalmente, a las formulaciones de Crisipo. De todos modos, sí deben atribuirse a él las premisas fundamentales del estoicismo como “existe un orden a la vez racional y natural de las cosas” y “el bien consiste en el acuerdo pleno del individuo con ese orden”. Por otro lado, también debe considerarse como original de Zenón la división de la investigación filosófica en lógica, física y ética, con la primacía de la ética sobre la pura teoría.

El mundo, para Zenón, está penetrado en todos sus puntos de una vitalidad natural que se manifiesta primariamente en los fenómenos biológicos, que mantiene unidos cielo y tierra, y determina las vicisitudes de todas las cosas en su interior. La ética se basa en la constitución natural del hombre. Desconfía radicalmente de las convenciones sociales, porque nada nos asegura que no estén viciadas de irracionalidad y de pasiones y, por lo tanto, no vayan en desacuerdo con la naturaleza.

Sin confirmar si es de Zenón o no, sabemos que el punto de vista estoico sobre el criterio de la verdad, que se debe determinar, ante todo, en lógica, se halla en las percepciones de los sentidos aprobados por la razón. La ciencia de la naturaleza se divide en dos principios: uno pasivo, la materia, el cuerpo; otro activo, Dios, el alma humana. No obstante, el alma es un aire ardiente, y Dios un principio ígneo universalmente extendido, que anima cada cosa, y por su providencia dirige todos los seres, según las leyes inmutables del orden de la razón.

Extraído de Biografias y Vidas

Timeo de Locres

Locres, actual Calabria, c. 250 a. de C.

Gran astrónomo y matemático pitagórico griego. Contemporáneo de Platón. Según algunos, uno de los maestros de Platón. Cicerón afirma que ambos mantuvieron numerosas relaciones. Aristóteles dice que escribió un libro de matemáticas y un tratado “De la Naturaleza”, a la manera de Pitágoras. Algunos historiadores opinan que el tratado “Del alma del mundo y de la Naturaleza”, que Proclo le atribuye, es de un discípulo o más bien de un plagiario de Platón.

Fuente: “Diálogos de Platón”. Editorial Porrúa.

Theano de Crotona

Crotona, Grecia siglo VI, 546 a. de C.

Theano de CrotonaUna de las primeras filósofas. Se sabe que en la primitiva comunidad (pitagórica), pudieron existir unas 28 pitagóricas, tanto alumnas como maestras: se conocen los nombres de Theano, Arignote, Themistoclea, Myia y Damo, entre otras. De Theano de Crotona se sabe bien poco. Fue alumna de Pitágoras, contrajo matrimonio con él y tuvieron dos hijos y una hija, Arignote (o Damo). Theano se convirtió a su vez en Maestra de la Escuela, y se le atribuyen incluso varios textos, de los que solo nos quedan referencias indirectas: una “Vida de Pitágoras”, una “Cosmología”, “Teorema de la razón áurea”, “Teoría de los números” y “Construcción del Universo”, además de varias cartas y una obra de orden moral, titulada “Sobre la Piedad”, en la que expone la responsabilidad del hombre y de la mujer como mantenedores de la Ley, la Justicia y la Armonía. A la muerte de Pitágoras sobre el 500 a. de C. su viuda, Theano, se hizo cargo de la Escuela, conservando el cuerpo principal de las doctrinas de su Maestro y esposo. De hecho, posteriormente, la Escuela se dividió: de un lado, un grupo de los acusmáticos se centraron en conservar las enseñanzas exotéricas, tal y como las recibieron, sin apenas cambios; mientras que los matemáticos se consideraron los continuadores de su obra, gracias a Theano conservaron el lado más profundo de sus enseñanzas, profundizando en los conocimientos filosóficos y esotéricos. Gracias a esta extraordinaria mujer las ideas del filósofo samio pudieron sobrevivir a la destrucción y al exilio, a las persecuciones y matanzas que hubo, no solo en Crotona sino en las demás “filiales” de la Magna Grecia; inspirando a Platón y a los neoplatónicos, llegando su legado hasta la República Romana, de la mano de Catón el Mayor, según cuentan Plutarco y Cicerón, seguidor igualmente del neopitagorismo. Si bien fue Pitágoras de Samos quien encendió la antorcha, hay que reconocer también que fue una mujer de Crotona, una filósofa, una matemática, una maestra, quien supo mantenerla encendida, y transmitirla a las generaciones posteriores, a toda la Humanidad.

Extraído de Biblioteca filosófica de Alejandría

Teofrasto

Isla de Lesbos, actual Grecia, ¿372? a. de C., 288 a. de C.

TeofrastoFilósofo griego. Según el testimonio de Diógenes Laercio, su verdadero nombre era Tirtamo, pero su gran amigo el filósofo Aristóteles se lo cambió por el que conocemos, que significa «de habla o estilo divino».

Teofrasto frecuentó la escuela de Platón y la de Aristóteles y, hasta hace poco, se le consideraba como un epígono del último. Sin embargo, las últimas investigaciones de los historiadores conceden un papel más relevante a este filósofo y coinciden en atribuirle una serie de innovaciones respecto a la lógica aristotélica. Así, se entiende que Teofrasto desarrollara numerosos teoremas para la lógica proposicional, además de la doctrina de los silogismos hipotéticos y la lógica modal, con lo que habría constituido el punto de inflexión entre la lógica aristotélica y la estoica.

La obra más importante de Teofrasto es “Caracteres éticos”, que tuvo una gran influencia en las posteriores clasificaciones de caracteres y tipos psicológicos. El filósofo se prodigó también en otras materias, como la botánica, la geología, la física, la psicología, la política y la metafísica, a pesar de que de esta amplia obra solo se conservan unos pocos fragmentos.

Extraído de Biografias y Vidas

Teodoro

Grecia, s. IV – III a. de C.

Teodoro, llamado el Ateo. Seguidor de la Escuela cirenaica; fundada por Aristipo y continuada por Hegesias y Teodoro el Ateo, él, desvirtuó la ética socrática en un crudo hedonismo. Además del hedonismo, sostuvo la inexistencia de los dioses griegos. Su discípulo Evémero dirá que los dioses son hombres ilustres divinizados.

Las distintas corrientes que se originaron en la Escuela de Cirene llevaron a algunos a distinguir entre cireneos (seguidores de Aristipo), hegesíacos (seguidores de Hegesías), anicerios (seguidores de Aníceris) y teodorios (seguidores de Teodoro).

Extraído de Enciclopedia GER

Tales de Mileto

Mileto, (actual Turquía), ¿624 a. de C.?, 548 a. de C.

Tales de MiletoFilosófo y matemático griego. En su juventud viajó a Egipto, donde aprendió geometría de los sacerdotes de Menfis, y astronomía, que posteriormente enseñaría con el nombre de astrosofía. Dirigió en Mileto una escuela de náutica, construyó un canal para desviar las aguas del Halis y dio acertados consejos políticos. Fue maestro de Pitágoras y Anaxímedes, y contemporáneo de Anaximandro. Fue el primer filósofo griego que intentó dar una explicación física del Universo, que para él era un espacio racional pese a su aparente desorden. Sin embargo, no buscó un Creador en dicha racionalidad, pues para él todo nacía del agua, la cual era el elemento básico del que estaban hechas todas las cosas, pues se constituye en vapor, que es aire, nubes y éter; del agua se forman los cuerpos sólidos al condensarse, y la Tierra flota en ella. Tales se planteó la siguiente cuestión: si una sustancia puede transformarse en otra, como un trozo de mineral azulado lo hace en cobre rojo, ¿cuál es la naturaleza de la sustancia, piedra, cobre, ambas? ¿Cualquier sustancia puede transformarse en otra de forma que finalmente todas las sustancias sean aspectos diversos de una misma materia? Tales consideraba que esta última cuestión sería afirmativa, puesto que de ser así podría introducirse en el Universo un orden básico; quedaba determinar cuál era entonces esa materia o elemento básico.

Extraído de Biografias y Vidas